“Bajo coste” es un concepto extremadamente relativo. Depende completamente del tipo de producto o servicio que deseemos desarrollar: ¿200.000 euros es bajo coste para un nuevo tipo de satélite de comunicaciones? ¿Y para un sitio de clasificados?
Si hablamos de “reducir el coste en energía, tiempo y dinero que supone cometer errores grandes a cambio de aprender rápidamente de los errores pequeños” entonces la asociación empieza a tener más sentido.
Recapitulemos, el modelo clásico de creación de empresas podría esquematizarse así:
“Idea Feliz” => Business Plan => Búsqueda de Equipo e inversores =>
=> Desarrollo de Producto => Lanzamiento y fase comercial
Este modelo, como explica Steve Blank (uno de los más reconocidos gurús de StartUps) parte de tres supuestos implícitos:
- Sabemos exactamente quién es nuestro cliente y cuáles son sus problemas.
- Sabemos cómo solucionar esos problemas y también que el cliente nos pagará por hacerlo.
- Los planes, si se ejecutan bien, se cumplen siempre de acuerdo a lo previsto.
Según la experiencia (propia y ajena) que hemos acumulado en diversas StartUps, estamos en disposición de afirmar que estos 3 supuestos difícilmente se cumplen y que, a menudo, realizas una gran inversión para poner en marcha un producto o servicio sólo para darte cuenta de que:
- No interesa a nadie.
- Sí interesa pero nadie quiere pagar por ello lo suficiente para que sea rentable.
- El entorno ha cambiado y nuestro maravilloso plan ya no sirve de nada.
La cultura de la StartUp Ultraligera surge precisamente para evitar que estos falsos supuestos nos cuesten más dinero o tiempo de la cuenta. Si algo caracteriza a este modelo es una actitud de escucha y búsqueda activa y permanente. Es decir, en vez de asumir nos dedicamos a preguntar.
Pero ¿lo preguntamos todo? Obviamente no. Si no, nos podría ocurrir lo que dijo Henry Ford: “Si hubiera preguntado a mis clientes qué necesitaban, hubieran dicho un caballo mejor.”
Siempre necesitamos una base, una idea, un prototipo, una matriz de negocio (por cierto: echadle un vistazo al “Business Model Canvas“) algo que nos obligue a “imaginar” cuál es el problema y una solución innovadora. Es decir, siempre necesitamos una base mínima que nos permita responder a las preguntas relevantes a cada fase.
¿Qué hay que preguntar en cada fase? Bien, ese es contenido para otro post.