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Obstáculos al Social Media en las empresas (III): Tomátelo en serio

Alberto
Muchos empezamos a utilizar los medios sociales como forma de ocio. Cuando intentamos aplicar los Social Media a entornos profesionales, esa asociación inconsciente entre Social Media y diversión juega en contra nuestro creando la sensación de que “deberíamos estar dedicando nuestro tiempo a cosas serias”.

Participar en medios sociales, como cualquier otra tarea, requiere tiempo, dedicación y constancia. Y, sin embargo, frecuentemente, cargamos con esa tarea a personas que tienen su tiempo completamente ocupado. Mucho peor que eso, pocas veces se valora adecuadamente este trabajo.

Imaginemos este caso:

Alguien (a veces nosotros mismos) ha decidido que tener presencia en los medios sociales es crucial. Muchas veces, no sabemos bien qué beneficios nos va a reportar. Pero constantemente oímos y leemos acerca de las bondades del Social Media y de la imperiosa necesidad de participar o utilizar herramientas sociales, así que “¿Qué demonios? ¡Vamos a por ello!”.

En un ataque febril, creamos un blog y las correspondientes cuentas en Twitter, FaceBook y LinkedIn. Durante las dos primeras semanas de proyecto, vivimos una luna de miel con los Social Media y no paramos de encontrar y compartir contenido interesante.

A la tercera semana, cada vez encontramos menos tiempo para dedicarnos a esas tareas. Al fin y al cabo, tenemos un montón de trabajo por hacer. Es más, sabemos que a nuestros directivos o clientes les importa mucho más que “el producto llegue a tiempo”, que el “informe sea completo” o “que la mesa del despacho esté limpia cual patena”. Quizá nuestro propio sueldo dependa directamente de esas actividades.

Antes de que nos demos cuenta, nuestro día a día ha devorado todo nuestro tiempo disponible y aquellas cuentas de FaceBook, Twitter y LinkedIn se convierten en el equivalente virtual a un pueblo fantasma donde, en ocasiones, se nos cuela algún que otro troll o spammer.

El éxito de todo proyecto depende de un concepto fundamental: la decisión. Decisión implica “determinación y firmeza de carácter”. Es decir, no basta con decir “vamos a hacer esto” sino que es necesario tener la disciplina y la constancia para que eso ocurra. Y, en medios sociales, eso significa tomárselo en serio:

  • Dedicando tiempo a planificar y estudiar los recursos necesarios.
  • Definiendo tareas y responsabilidades claras.
  • Asignando tiempo específico de producción para la creación y gestión de campañas.
  • Creando criterios de valoración que permitan evaluar la efectividad del esfuerzo realizado.
  • Participando con el mismo rigor que lo haríamos en otros canales (aunque utilicemos un tono más informal).
  • Siendo constante. Es mucho mejor hacer poco pero sostenido en el tiempo que sufrir del conocido síndrome del “empacho de las redes Sociales”.

Más allá de eso, tenemos que luchar con nuestro propio prejuicio de que por un lado, está el “trabajo serio” y, por el otro, comentar y participar en medios sociales. Seguramente, los ejecutivos y comerciales que vivían colgados del teléfono hace no tanto tiempo pensaron más o menos lo mismo del correo electrónico.

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